Nueva York. Diario de viaje: día 4

Distrito Financiero

Amanece un nuevo día en Nueva York. Parece que las temperaturas heladas de los días anteriores dan una pequeña tregua. Pero a cambio, el cielo está nublado y amenaza lluvia. Después de un desayuno cargado en el ya habitual Dunkin Donuts, cogemos el metro hacía el Distrito Financiero, concretamente nos bajamos en la parada Bowling Green.

Ese día es el único que encontramos algún problema en el metro. Es plena hora punta y tenemos que dejar pasar un metro porque es prácticamente imposible entrar. El siguiente tenemos más suerte y conseguimos colarnos en un reducido espacio rodeados de trabajadores de Wall Street trajeados y con sus cafés para llevar. Sin embargo, una parada más tarde, avisan por megafonía de que hay que bajarse de ese tren por una avería técnica. Nos bajamos con cara de desconcierto y no pasa más de un minuto cuando una amable señora americana nos pregunta a donde nos dirigimos y nos explica a que andén tenemos que ir.

Ahora sí, llegamos al Distrito Financiero y nos dirigimos a nuestra primera parada: el famoso toro de Wall Street. Esta gigante escultura de bronce fue colocada en 1989 (tras la crisis de la bolsa del 87) por su autor Arturo Di Modica para representar el optimismo y la prosperidad de los neoyorquinos al superar dicha crisis. Con los años ha surgido la divertida leyenda de que tocar los testículos del toro traerá la fortuna a tu vida. Así que nosotros no dejamos pasar la oportunidad y probamos suerte.

Toro Wall Street
Toro Wall Street

La verdad es que llegamos bastante temprano a la escultura, como a las 9 de la mañana. Pudimos hacer unas cuantas fotos con tranquilidad. Un rato mas tarde volvimos a pasar por allí y ya había cola para sacarse una foto…así que, como siempre, mejor madrugar.

Siguiendo nuestro paseo por el Distrito Financiero, nos dirigimos calle arriba hasta el Federal Hall. Era el primer capitolio de Estados Unidos y donde invistieron presidente a George Washington en 1789. Sin embargo no es el edificio original, que fue derribado, si no un edificio conmemorativo con un museo.

Federal Hall
Federal Hall

Justo en frente del Federal Hall localizamos otro edificio que no sabemos muy bien que es, puesto que está cerrado a cal y canto. Pero nos suena un montón de alguna película, hasta que de repente caigo. Es el edificio que representa la bolsa de Gotham en la película El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace, de la que por cierto somos muy fans. Tras unas cuantas fotos más seguimos nuestro recorrido hacia el World Trade Center.

El día está cada vez mas frío y nublado y empiezan a caer las primeras gotas. Para resguardarnos un rato entramos en el centro comercial Century 21 que nos encontramos por el camino y alucinamos con la cantidad de ofertas que tiene. La planta de hombre está muy bien. Grandes marcas como Tommy Hilfiger, Levi’s, Timberland, Lacoste… Entre otras muchas, a muy buenos precios. Pasa el tiempo sin que nos demos cuenta y ya es casi la hora de la reserva de la estatua de la libertad. Así que decidimos dejar las compras, la visita a la planta de mujer y al World Trade Center para otro día.

Estatua de la libertad

Deshacemos nuestro camino hasta Battery Park desde donde salen los ferry hasta Liberty Island, la diminuta isla donde está situada la estatua. Nosotros habíamos comprado las entradas por internet un par de meses antes. Lo hicimos a través de la web de Statue Cruises, es la única compañía oficial que te lleva a la Estatua de la Libertad. A si que para evitar posibles fraudes, recomendamos comprarlas ahí.

Hay 3 tipos de entradas:

  • Ferry a Liberty Island y Ellis Island: 18,50$ por adulto y 9$ por niño.
  • Ferry a Liberty Island y Ellis Island + subida al pedestal de la estatua: 18,50$ por adulto y 9$ por niño. Como veis es el mismo precio que la primera entrada. Sólo que hay plazas limitadas y estas entradas son las primeras que se agotan. Si os interesa subir al pedestal, recordad mirarlo con al menos 3 meses de antelación.
  • Ferry a Liberty Island y Ellis Island + subida a la corona de la estatua: 21,50 $ por adulto y 12$ por niño. Estas entradas son solamente 3$ más caras que las anteriores pero puedes subir a la corona de la estatua. Eso si, son casi 400 escalones y no hay ascensor. Al igual que las anteriores, estas entradas se agotan con bastante antelación así que tenedlo en cuenta.

Las entradas también pueden canjearse con las tarjetas CityPass, New YorkPass o Sightseeing Pass. Pero estas solamente incluyen la entrada básica, sin corona ni pedestal.

Como os decía antes, nosotros llevábamos la entrada básica comprada desde España e impresa en papel. Y con ella nos dirigimos a la cola a las 10:45. ¡Y vaya cola! Nuestra reserva era para las 11 de la mañana, pero ellos mismos te avisan de que esa es la hora a la que tienes que presentarte para hacer el control. No la hora a la que llegarás a la estatua.

Tras aproximadamente una hora esperando bajo la lluvia, llegamos a un pequeño edificio desde donde parecía que ya íbamos a embarcar. ¡Pues no! Solo es una sala repleta de cintas de seguridad como las de los aeropuertos, donde tienes que dejar bolsos, mochilas y abrigos para su revisión. Aun que agradecemos las medidas de seguridad pasa otra media hora más hasta que conseguimos llegar al ferry. Y ya tememos que la hora de comer nos va a pillar en mitad de la visita. Así que somos previsores y compramos unos perritos calientes y una Coca Cola dentro del ferry.

Ahora sí, por fin el barco se pone en marcha y en pocos minutos llegamos a Liberty Island. No sin antes unas vistas maravillosas del skyline de la ciudad alejándose de nosotros. La isla es bastante pequeña. Cuenta con un puñado de edificios que incluye un pequeño museo, una tienda de souvenirs, una cafetería y baños.

Dedicamos un rato para recorrer el paseo que da la vuelta a la isla y que deja unas impresionantes imágenes de Manhattan al fondo y por supuesto, de la estatua. El tiempo no acompaña y sigue lloviendo, además el viento trae oleaje que al romper contra el paseo nos deja llenos de salpicones. Hacer fotos en estas condiciones no es muy fácil. Más aún cuando no hay espacio suficiente para meter en la fotografía una persona de pie y la estatua completa, a no ser que tengas un objetivo de gran angular, claro. Esto es lo mejor que conseguimos tras nuestros esfuerzos:

Estatua de la Libertad
Estatua de la Libertad

Unos 45 minutos más tarde, mojados y helados, pasamos a la tienda de souvenirs donde nada nos llama la atención y volvemos al embarcadero. El ferry que lleva de vuelta a Manhattan hace primero una parada en Ellis Island, donde se encuentra el Museo de de la Inmigración. Durante 62 años (Desde 1892 hasta 1954) esta isla ha hecho las veces de aduana. Donde, aproximadamente 12 millones de pasajeros, fueron inspeccionados al llegar a los Estados Unidos. Aquellas personas catalogadas como criminales o que portaban alguna enfermedad infecciosa eran retenidas en la isla para ser posteriormente deportadas.

Ellis Island
Ellis Island

Si os gusta la historia, es un museo muy interesante. La sala principal todavía conserva el mismo suelo de baldosas original e impone pensar la cantidad de personas de todas las nacionalidades que han pasado por allí. Agradecidos por perder un rato de vista a la lluvia estuvimos un buen rato curioseando el museo. Pero ya a las 15:30, y a pesar de los perritos calientes de antes, el hambre a rugir. Así que volvemos hasta el ferry que nos llevará de vuelta a Manhattan. En total la visita a Liberty Island y Ellis Island nos ha llevado 3 horas, y eso sin contar la cola para subir al ferry y sin subir al pedestal ni a la corona. Tenedlo en cuenta para planificar vuestra visita.

Ya en la ciudad, cogemos el metro hasta el Chelsea Market. Donde buscamos el famoso restaurante Tacos nº1 donde comeremos. El mercado está situado en una antigua fábrica de Oreos restaurada, pero sigue manteniendo ese aire industrial. Es un lugar agradable con muchos sitios para comer. Pedimos un par de tacos y quesadillas con dos botellas de agua y nos salió por 31$ aproximadamente. Muy ricos aunque algo picantes para nuestro paladar.

Después de comer nos hubiera apetecido dar un paseo por el barrio, pero la lluvia no da tregua hoy. Así que decidimos ir al hotel a descansar un rato y secarnos.

Ellen’s Stardust Dinner

Ya secos y descansados decidimos el lugar de la cena. Otro famosísimo restaurante de Nueva York: el Ellen’s Stardust Dinner. Es un lugar de comida americana pero con la peculiaridad de que los camareros aspiran a ser cantantes de musical de Brodway y suben a las mesas a cantar mientras cenas. Dicen que suele haber bastante cola para cenar. Pero entre que cenamos a una hora muy española y que a nadie le apetece esperar bajo la lluvia, en apenas 5 minutos ya estamos sentados en el restaurante.

Ellen's Stardust Dinner
Ellen’s Stardust Dinner

Antes de ir dudamos un poco por si iba a ser una turistada. Y lo es. Pero la verdad es que nos encantó. La comida estaba buena y las raciones abundantes, los camareros unos auténticos artistas y los precios no demasiado descabellados.

Pedimos una hamburguesa y un Philly Sandwich con agua para beber por 56$ propina incluida. Y aunque fue la cena más cara de todo el viaje, nos pareció que bien lo merecía.

Comida Stardust Dinner
Comida Stardust Dinner

Al salir del restaurante nos encontramos con una agradable sorpresa. La lluvia había vaciado de gente Times Square, que se encontraba precioso con los reflejos de los neones en las aceras mojadas. Lejos de aminalarnos por el agua, nos dedicamos un buen rato a hacer fotos. Eso si, con el móvil porque la réflex se había quedado a buen resguardo en el hotel.

Times Square lloviendo
Times Square lloviendo

Después de un intenso día (cómo casi todos), nos vamos al hotel a por una bien merecida noche de sueño.

Día anterior: Misa Gospel, Brooklyn y partido de la NBA.

Próximo día: Museo Intrepid y Top of the Rock.

GASTOS DEL DÍA

Desayuno Dunkin Donuts: 8 $
Entradas Estatua de la Libertad: 37 $
Almuerzo Perritos Calientes en el Ferry: 14 $
Comidas Tacos nº1: 31 $
Cena Ellen’s Stardust Dinner: 56 $
TOTAL: 146 $. Unos 129 €

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