Nueva York. Diario de viaje: día 3

Estadio Barclays Center en Brooklyn

Misa Gospel en Harlem

Es domingo en Nueva York y eso significa que puedes vivir una experiencia de lo más auténtico: ver una misa gospel. Hay muchas agencias que organizan excursiones de este tipo. Pero si te apetece, también lo puedes hacer por tu cuenta sin ningún problema. Nosotros vamos a contarte nuestra experiencia.

Antes de llegar a Nueva York investigamos un poco por internet donde había iglesias que admitieran turistas para ver la misa. Encontré varias pero de la que más hablaban era de la Bethel Gospel Assambley en Harlem. Lo mejor para saber los horarios es visitar directamente su web oficial, yo tenía apuntado que tenían servicio a las 8:00 y a las 11:00. Sin embargo cuando lo volví a comprobar el día de antes habían cambiado a las 10:15. Así que andad con ojo y mirad siempre en su página oficial.

Nos pusimos en marcha temprano después de un buen desayuno en Dunkin Donuts. El trayecto a Harlem desde nuestro hotel nos llevó unos 45 minutos aproximadamente. El barrio de Harlem ha tenido fama de peligroso durante muchos años pero a nosotros no nos dio para nada esta sensación. Me pareció un lugar de lo más normal con gente por la calle haciendo sus recados. Supongo que de noche quizá parezca otra cosa… Pero eso ya no puedo decirlo.

Dimos un paseo por el barrio y después nos dirigimos hacia la iglesia. Están muy preparados al turismo y lo tienen todo muy bien organizado. Nada más vernos la cara nos catalogaron como turistas y nos dieron la bienvenida con una sonrisa. Nos invitaron a subir al anfiteatro del piso superior y a sentarnos en una fila que ellos mismo nos asignaron. Colocan a los turistas en el anfiteatro (desde el que se ve genial por cierto) y a los feligreses locales en la parte de abajo, para que así no podamos interferir ni molestar.

Bethel Gospel Assembly
Bethel Gospel Assembly

A las 10:15 empezó la misa. La verdad que la mayor parte del tiempo es cantada, pero incluso cuando dan el sermón lo hacen de una manera tan enérgica que te quedas embelesado escuchando. Escuchar como cantan, con que devoción lo viven… Eso solo puedes saberlo si vas a una. Pero te aseguro que se nos pusieron los pelos de punta.

Entrar a la iglesia es totalmente gratuito pero a miad del oficio pasan con un cesto por si quieres dejar algo. Después de estar allí una hora disfrutando de su hospitalidad, ¡Tírate el rollo y deja unos cuantos dólares! La misa dura unas dos horas, pero si quieres salir antes porque vas con el tiempo justo puedes hacerlo sin problemas. Siempre intentando molestar lo menos posible, claro.

A nosotros nos gustó mucho la experiencia, salimos de la iglesia con una sonrisa y cargados de positividad. Y de esa manera nos dirigimos al sitio que teníamos apuntado para comer: el famosísimo Katz’s Delicatessen.

Katz’s Delicatessen

Este local lleva abierto desde 1888. Y es muy curioso ver como su fachada original sigue ahí, mientras a su alrededor han crecido más y más edificios. Como veis en la foto, encontrareis cola prácticamente a cualquier hora del día para entrar, pero veréis como merece la pena. Como dato curioso, allí se rodó la escena del orgasmo fingido de Meg Ryan en la película Cuando Harry encontró a Sally. Aunque el restaurante ya era famoso por entonces, aparecer en la película aumentó aún más su popularidad.

Katz's Delicatessen
Katz’s Delicatessen

Lo más típico del Katz’s Delicatessen son sus sandwiches de pastrami. Unos pedazo de sandwiches de 20$ rellenos hasta los topes de delicioso pastrami. Por si te lo estas preguntando, el pastrami es carne roja especiada y sometida a un proceso lento de salmuera y de ahumado. Nosotros pedimos un sandwich para compartir y unas potato latkes, una especie de tortitas de patata muy ricas. En total la comida y dos bebidas nos salió por 41$.

He de decir que nos pareció un poco liosa la organización del restaurante. Al entrar te dan un ticket rosa que debes guardar durante toda la comida y entregar a la salida, que será cuando pagues. En ese ticket te irán apuntando lo que pidas, y ya te avisan al entrar de que si lo pierdes tendrás que pagar ni más ni menos que 50$ de “multa”. Después de recoger el ticket hay que ponerse a la cola para pedir. En los primeros mostradores solamente se pueden pedir sandwiches y para pedir todo lo demás (entrantes, bebidas, acompañamientos…) tienes que ir al último mostrador. Lo que os decía, un poco lioso.

Brooklyn y partido de la NBA

Con el estómago lleno ponemos rumbo a nuestro siguiente destino: Brooklyn. ¡Este día es de no parar! La idea era cruzar el puente y dar un paseo por la zona del DUMBO para hacer tiempo hasta que fuera la hora de ir al estadio de los Brooklyn Nets.

Skyline desde el Puente de Brooklyn
Skyline desde el Puente de Brooklyn

Cuando llegamos al puente estaba atardeciendo y la verdad es que aquello era un hervidero de gente. Apenas podías andar a tu ritmo si no que tenías que dejar que te arrastrase la marea. Tras cruzar el puente nos dirigimos a la famosa Washington Street, desde donde hay una privilegiada vista del Manhattan Bridge con el Empire State de fondo. Por desgraciada también estaba intransitable. Os dejo alguna foto para que veáis que no exagero.

Puente de Brooklyn y Washington St a rebosar
Puente de Brooklyn y Washington St a rebosar

Un poco decepcionados por no haber disfrutado mucho del lugar decidimos volver otro día y pusimos rumbo al Barclays Center con casi una hora de antelación. Y fue todo un acierto llegar tan pronto. Los controles de entrada son bastante exhaustivos pero al llegar tan pronto pudimos pasar sin apenas cola y dar una vuelta para conocer el estadio antes de ir a nuestras butacas.

La verdad es que lo de ver un partido de baloncesto fue una decisión de última hora. En un principio no teníamos pensado ir. Pero el día de antes mientras descansábamos en el hotel pensamos… ¿Por que no? No sabemos si volveremos a tener la oportunidad en otra ocasión. Así que sacamos el móvil, buscamos las entradas y ¡hecho!.

Las compramos a través de la web Stubhub para el partido de los Brooklyn Nets contra los Philadelphia 76ers. Nos hubiera gustado ir al Madison Square Garden por ser un estadio más mítico. Pero no nos convencía mucho el partido que había esa semana. Además Rubén es fan de los Philadelphia así que nos decidimos por ver a los Brooklyn y acertamos de lleno.

El partido fue súper intenso. Ganaban los Brooklyn por casi 20 puntos durante todo el partido y en el último cuarto una remontada espectacular de los 76ers. Decidiéndose la victoria de los Philadelphia en un último triple a falta de 7 segundos. ¡Como en las películas!

Os guste o no el baloncesto, ir a ver un partido de la NBA es todo un espectáculo. Hay muchísimo ambiente, la gente se implica animando, ponen música, los comentaristas bromean… Y en todos los descansos y tiempos muertos (que hay muchos) hacen algún show diferente. También es muy emocionante escuchar el himno al comienzo del partido, con todo el estadio de pie en un silencio sobrecogedor. La verdad es que lo pasamos como niños. Yo diría incluso que fue la mejor experiencia que vivimos en Nueva York.

Después de un día con tantas emociones ponemos rumbo al hotel. Pensábamos cenar algo rápido por la zona pero eran las 10 de la noche y ya estaba todo cerrado. Estábamos tan agotados que nos fuimos a acostarnos sin cenar.

Día anterior: Central Park y Museo de Historia Natural.

Día siguiente: Estatua de la libertad y Distrito Financiero.

GASTOS DEL DÍA

Desayuno Dunkin Donuts: 9 $
Comida Katz’s Delicatessen:: 41 $
Entradas NBA: 72 $
Coca Cola dentro del estadio: 12 $ (Si, 12$ una Coca Cola pequeña)
TOTAL: 134 $. Unos 117 €

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